La ley de lo implacable
es una ley
implacable:
Cuando no falta casi
nada, parece que faltara
casi todo.
El último paso
gana altura
hacia adentro.
El cuerpo pide
que el universo se reduzca.
El cerebro pide
temblores,
tambores,
insomnio, agua y santidad.
La piel pide piel.
Los ojos piden ojos.
La sangre nunca falla.
La ley de lo implacable es clara:
la sangre no se va.
1 comentario:
Muy bueno sebastian
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